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Empresa y directivos en el siglo XXI

Hoy, ya es un hecho, estamos ante un nuevo paradigma en el mundo de la empresa.

Muchos ya proclaman que estamos en la 4ª revolución industrial. Estamos ante la nueva economía.

Una 4ª revolución industrial de industrias sin peso. Si la 3ª revolución industrial se caracterizó por las grandes transformaciones de la industria como por ejemplo del automóvil, donde se necesitaban enormes fábricas para realizar los procesos productivos, en esta nueva revolución, no se necesita nada de esto. Empresas de esta nueva revolución son Amazon, Google, Facebook, empresas biotecnológicas, nanología, inteligencia artificial, etc. No necesitan el “peso” de las grandes industrias de la anterior revolución industrial.

Nos encontramos en un mundo VICA (Volátil, Incierto, Cambiante y Ambiguo), donde lo único que impera él es cambio, donde lo único que permanece constante es el propio cambio.

Y en este nuevo mundo empresarial revolucionario es donde interviene el nuevo directivo actual, que tiene que lidiar con todo esto.

Debemos de tener un doble enfoque al analizar esta nueva situación:

1. Enfoque externo

La empresa debe de tener muy claro su entorno externo, estamos en un mundo digital, en un mundo globalizado, transnacional, donde la inteligencia artificial tiene cada vez más peso (ya muchos hablan de que esto destruirá millones de puestos de trabajo),donde impera la inmediatez gracias a internet, donde han nacido las redes sociales que nos comunican a lo largo de todo el mundo, el big data, donde disponemos de una enorme base de datos e información que nos ayuda de manera muy rápida en nuestra toma de decisiones, las NTIC (Nuevas Tecnologia de la Información y Comunicación), en definitiva donde impera la economía sin peso como ya decíamos antes.

Esto hace y hará (si no somos capaces de remediarlo) que aparezcan auténticas brechas tecnológicas, o países que por no disponer de recursos se quedarán atrás en este nuevo mundo y habrá todavía mucha más diferencia social y económica, con las consecuencias (auguro nada positivas) que pueda todo esto acarrear. Esto debería de ser un reto el tratar de remediarlo en lo posible.

Y en este mundo actual tan cambiante, tan convulso, aparecen nuevas empresas, nuevos sectores, empresas de nanotecnología, educación en la nube, domótica, biotecnología, inteligencia artificial, robótica y comercio electrónico, etc.

Un mundo hoy gobernado principalmente por la generación “X”, y soportado por la generación “milenial” y a las puertas de entrar la generación “Z”, que será la que esté más preparada para entender esta nueva industria sin peso, ya que su mente es más adaptable a este nuevo entorno.

2. Enfoque interno

Todo este entorno hace que nazca un nuevo management. Los directivos deben de estar preparados para esta nueva economía.

Ya no bastan las tareas de antaño, como era planificar, organizar, controlar y ejecutar. Esto por supuesto que un directivo debe de seguir haciéndolo, pero son mínimos en este nuevo mundo económico. Ahora el directivo tiene que ser mucho más flexible, tener una gran capacidad de adaptabilidad, abierto al cambio continuo, creativo, siempre tratando de innovar (es la única manera de construir valor), en definitiva implantar en las empresas y en sus personas una cultura del cambio, que entiendan que lo que hoy vale mañana no valdrá.

Y ahí es donde deben de aparecer los nuevos directivos del siglo XXI.

Este nuevo directivo tiene que tener el foco en crear valor en las empresas, el foco en las personas tanto de dentro de la empresa como fuera, los clientes (que también son personas).

Las personas deben de ser el verdadero foco del nuevo directivo. Formarlas, mimarlas, ayudarlas, motivarlas, comunicar mejor, etc. deben de ser habilidades que los nuevos directivos deberán de tener para esta nueva situación.

La inteligencia emocional, la empatía, ser auténticos coaches para focalizar su esfuerzo en las personas de su empresa para que a su vez busquen darle al cliente (repito también son personas) el valor que busca. Y ahí entramos en otro punto importante, el cliente ya no busca sólo precio, buscará sobre todo servicio, buscará incluso más allá, buscará experiencias.

Las nuevas empresas que están triunfando hoy en día, está dando a sus clientes experiencias de compra, no solo los satisface, no solo les da el mejor servicio, sino que además le ofrece algo nuevo, algo experiencial que fideliza a sus clientes.

Y así debe de ser el nuevo directivo, un nuevo profesional que busque ser productivo, ya que la productividad es lo que hace que el consume aumente, que esté enfocado a las personas para conseguir lo máximo de ellas ya que ellas te llevarán a los resultados, enfocado al nuevo cliente que demanda servicio, y nuevas experiencias. Un directivo que trabaje mucho la inteligencia emocional, practique la empatía, sea productivo, sepa motivar, sea comunicativo, sepa delegar en su equipo, sepa gestionar personas, crean un equipo de trabajo cohesionado, sepa trabajar el talento de las personas, sepa dirigir el cambio de modelo o de negocio.

Y para eso el nuevo directivo debe de estar formándose constantemente y trabajar a las personas de su equipo para conseguir tener un equipo de alto rendimiento.

Y ese es el reto del directivo y de la empresa en este nuevo paradigma, no deja de ser realmente muy sugestivo e interesante, esperemos estar ahí.

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